EDICIONES VIRTUALES SEAD - Sistema de Educación Abierta y a Distancia - Universidad Nacional de Mar del Plata - Año 1 Nº 5 -   

Año 1 - Presentación Año 1 - Nº 01
Año 1 - Nº 02
Año 1 - Nº 03
Año 1 - Nº 04
Año 1 - Nº 05
Año 2 - Nº 06
Año 2 - Nº 07
Año 2 - Nº 08
Año 2 - Nº 09
Año 2 - Nº 10
 
Rector
Lic. Francisco Morea
Vicerrector
Ing. Raúl Conde
Secrataría Académica
Lic. Paula Meschini
 

Comité Editorial
Lic. Emilia Garmendia
Mg. Silvia Ana Malvassi

Corrección de estilo
Mg. Cristina Guillén

Moderación del Blog
Lic. Beatriz Banno

Diseño de Comunicación Visual
Comunicación y Diseño
SEAD

 

La democratización de la educación
y las iniciativas de la UNMdP

Democratizar la educación significa facilitar el acceso a todos los ciudadanos que deseen alcanzar una formación pertinente, relevante y de calidad, en cualquiera de los niveles educativos. Esta frase de aparente simpleza nos acerca a un escenario atravesado por múltiples retos y tensiones a nivel ético, social, político y pedagógico. Se entiende que en ese todos siempre ha quedado alguien afuera sin inclusión. En este sentido, reflexionar sobre la democratización de la educación nos invita a indagar el sentido y razón de ser de la educación y cómo las dimensiones mencionadas inciden en las prácticas educativas.

El compromiso con el acceso universal a la educación como el punto de partida para la construcción de sociedades más justas y equitativas no resulta nuevo y se ha privilegiado en numerosas declaraciones institucionales y agendas educativas. Tal como se ha señalado en nuestras ediciones anteriores, compromiso aún pendiente de concretar.

La función social de la educación y su valor fundamental para el desarrollo personal, económico y social de los individuos y de las sociedades hoy adquiere mayor fuerza y relevancia ya que abre o cierra las posibilidades para participación efectiva en una sociedad donde se privilegia la dimensión intelectual del trabajo.

Brindar oportunidades educativas para todos supone la búsqueda y concreción de alternativas que posibiliten acortar la brecha existente entre el discurso político de una educación inclusiva y pertinente para todos y los modos de concreción de esos principios en el currículo. Es preciso dar cabida en el currículo a la voz de los ausentes, diseñar métodos y estrategias participativas y efectivas que permitan a quienes participan empoderarse de un proceso que por su naturaleza debe ser de todos. En las aulas presenciales o virtuales, siempre, hubo alumnos diferentes: en color de piel, condición social, cultural, intereses, motivaciones, estrategias cognitivas. En cada espacio formativo la experiencia educativa se desarrolla en la diversidad, la desigualdad y la diferencia. Lo que hoy ha cambiado son los modos de entender y abordar esa diferencia. Su tratamiento dependerá del carácter de las intervenciones y las creencias y valores que las sustentan, es decir, de cómo cada sujeto y cada institución, crea la imagen de esos otros con los que deben compartir espacios y cómo esa imagen repercute en el vínculo pedagógico y social que se crea entre ellos.

Las búsquedas hacia la democratización de la educación se expresan en la creación y diseño de propuestas abiertas y a distancia donde las diferencias, la heterogeneidad y lo distinto encuentran sentido en el enriquecimiento de todos. Como educadores, el compromiso se afirma entonces en el apoyo de los procesos constructivos, como una apuesta que interpela los retos globales de la exclusión, la pobreza, la multiculturalidad e injusticias en las que estamos sumergidos desde hace varias décadas. En el caso de las instituciones de educación superior, y específicamente en las universidades, este compromiso se expresa en iniciativas institucionales de gran complejidad al igual que en iniciativas docentes y estudiantiles con carácter de micro experiencias pero con un enorme potencial y posibilidades transformadoras que dan cuenta de la función social que le compete.

A partir de la Reforma de Córdoba de 1918, la función social de la universidad se instituye paulatinamente como uno de los objetivos de la universidad latinoamericana, superando sus funciones clásicas de docencia e investigación. No obstante, ese cometido tan amplio se ha visto restringido generalmente a las actividades de extensión que se expresaban en programas de difusión cultural, como una proyección de la actividad de la universidad hacia la sociedad.

Las miradas en torno a la función social de la universidad se han actualizado, y en ese recorrido esa responsabilidad estuvo asociada a la extensión, actividad que parecía en sí sola concientizadora, crítica, continua, pertinente, participativa, integradora, transformadora, creativa y ética, entre otros atributos. Hoy en día esa función social se concreta en la Universidad Nacional de Mar del Plata manifestándose en una plétora de actividades de docencia, investigación y extensión que dan cuenta de su vocación democratizadora, dinámica, aunque siempre incompleta e insuficiente.

Actualmente la UNMdP encuentra organizada la gestión universitaria en sus facultades y en el nivel central, el rectorado. Es posible encontrar en cada una de las dependencias de esta organización, muestras que dan cuenta del cumplimiento de sus funciones sustantivas y del compromiso con la democratización del conocimiento y de su acceso, desde múltiples aristas. En el caso de las nueve facultades, en virtud del cúmulo y la variedad de las actividades encaradas por cada una de ellas en este sentido, en las próximas editoriales, previstas para el año 2011, se aproximarán paulatinamente a sus logros y acciones democratizadoras.

En el caso del rectorado las iniciativas de apertura también son diversas, propias y cogestionadas como es el caso del voluntariado universitario. Las actividades que se desarrollan en esta línea abarcan un amplio espectro y son gestionadas a través de las Secretaría Académica, la Secretaría de Ciencia y Técnica; y la Secretaría de Extensión Universitaria. Las áreas que ejecutan las tareas que contribuyen al sostenimiento de acciones democratizadoras involucran aspectos y comprometen un número significativo de dependencias y recursos humanos abocados a la resolución de situaciones y problemáticas de la comunidad universitaria y de la sociedad con la que la UNMDP se vincula: Subsecretaría Académica; Subsecretaría de Bienestar de la Comunidad Universitaria; Subsecretaría de Transferencia; Subsecretaría de Extensión Universitaria. Las dimensiones que nuclean las acciones de las Secretarías y Subsecretarías mencionadas son: académica; vinculación con el medio; relaciones internacionales; investigación; comunidad universitaria a través del recorrido de estos link el lector podrá visualizar los diferentes programas gestionados.

Las últimas palabras se dedican al Sistema de Educación Abierta y a Distancia -SEAD-, ya que refleja de un modo especial la voluntad democratizadora del conocimiento de la Universidad Nacional de Mar del Plata, que genera a partir del año 1985 este sistema con un fuerte compromiso con la región, a partir de la creación de los Centros Regionales de Educación Abierta y Permanente. Su principio rector, la democratización de la educación de nivel superior, por tanto, democratización del conocimiento, es puesto en acto mediante el trabajo coparticipado con las unidades académicas que componen la UNMdP, y en ocasiones por convenio con instituciones nacionales e internacionales. En la actualidad desarrolla de su oferta a través del campus virtual del SEAD, al igual que esta Editorial Virtual, iniciativa que da cuenta, a nuestro entender de una efectiva vocación democratizadora del conocimiento, y el acceso libre al saber y la información.

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