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Ancianidad, familia
e instituciòn geriátrica.
María Cristina de
los Reyes
Según
datos del último Censo Nacional de Población la ciudad de Mar del
Plata tiene un 16% de población mayor de sesenta años, mientras
que la proporción de personas de 60 años y más en el país ha pasado
de un 7% en 1950 al 13% a comienzos de la presente década (4.198.148
ancianos), lo que permite hablar desde el punto de vista demográfico
de población envejecida. Otro fenómeno del mundo actual
particularmente marcado en nuestro país y en la ciudad, es el envejecimiento
del envejecimiento, o crecimiento de la población mayor de 75
años sobre el total de la población mayor de 65 años. Las personas
de 75 años y más (1.068.019 personas), en 1991 constituían el 25,4%
del total de ancianos del país.
"El peso de
la población anciana implica una presión para la sociedad y el Estado
que deben satisfacer demandas, en tanto que aumentan sus necesidades
de diversos servicios sanitarios, sociales, y económicos con características
propias para las personas que envejecen" (Oddone, 1998).
El desarrollo de políticas
sociales que contemplan los problemas del envejecimiento en los
países desarrollados es muy notorio en relación con el nuestro,
donde impera la incertidumbre y el desamparo, a pesar de los esfuerzos
de organismos no gubernamentales, profesionales y personas relacionadas
con la atención de la ancianidad. En este contexto se observa el
crecimiento de la internación de larga estadía para ancianos (ILE),
al mismo tiempo que una reducida cantidad de publicaciones en el
campo de las ciencias sociales destinadas al análisis de los procesos
que intervienen en este fenómeno, complejo y multideterminado. Según
registros de febrero de 1999 del Área Tercera Edad de la Subsecretaría
del Menor, la Familia, Discapacitados y la Tercera Edad de la Municipalidad
de General Pueyrredón, existen en Mar del Plata cincuenta y tres
establecimientos geriátricos habilitados. La expansión de la actividad
ha originado paralelamente en los últimos años el funcionamiento
de cuarenta y ocho pequeños hogares, habilitados por la autoridad
comunal en casas de familia para un máximo de cuatro ancianos autoválidos.
Con una oferta estimada de 2600 plazas entre los dos tipos de establecimientos,
la proporción de ILE sobre la población mayor de 60 años es de un
2%, similar a la media del país, calculada en un 1,5%, y baja en
ambos casos en comparación con el 5% de internación que acusan los
países desarrollados. En cuanto a la evolución de la capacidad habilitada
en la ciudad para este tipo de internaciones, se constata un aumento
de 1200 plazas desde 1985 hasta fines de 1998.
En una aproximación
a los factores que contribuyen al crecimiento de la internación
geriátrica se destacan: a) El incremento de la población añosa y
la necesidad de cuidados especiales en la franja de edad que supera
los setenta y cinco años, por la mayor incidencia de demencias y
diferentes problemas derivados del deterioro físico y cognitivo,
b) los cambios producidos en la familia, especialmente por la ampliación
de roles que desempeña la mujer fuera del hogar, c) los problemas
habitacionales, por la reducción espacial e inadecuación de las
viviendas , y d) la inexistencia de alternativas a la internación
geriátrica, en forma de apoyo domiciliario por voluntarios o cuidadores
profesionales, información y formación de la familia, grupos de
apoyo para familiares y disponibilidad de centros de día.
Las incertidumbres
que la ancianidad dependiente plantea pueden abordarse desde las
complejas situaciones que origina en las familias. Se analizan aquí
entrevistas en profundidad realizadas a familiares y entrevistas
a informantes calificados, contrastándose sus visiones con observaciones
realizadas y análisis de la bibliografía proveniente del campo de
la gerontología y las ciencias sociales.
La situación de insatisfacción
de necesidades básicas expone a un sector cada vez mayor de la población
al desarrollo de diferentes patologías o incapacidades tanto biológicas
como psicosociales. Entre los niños y los ancianos esta influencia
se incrementa, favoreciendo en los ancianos, el surgimiento y evolución
de diferentes tipos de enfermedades degenerativas y crónicas que
implican diversos grados de dependencia. La edad es uno de los factores
que condiciona la dependencia, agravada por el aislamiento, la pobreza,
la invalidez y el medio adverso. Algunas afecciones físicas imponen
limitaciones en el modo de vida de los ancianos, mientras que las
formas progresivas de declinación mental impiden su vida autónoma.
La respuesta institucional
en nuestra ciudad a los diferentes grados de dependencia carece
de una adecuada estructura. Diferentes tipos y niveles de dependencia
reciben similar propuesta institucional y, en muchos casos, ninguna
propuesta acorde con su particular requerimiento .
Una oferta integral
de asistencia geriátrica debe incluir unidades para pacientes agudos
y de mediana estadía, unidades de larga estadía (denominados en
nuestro país "geriátricos", en el área privada, y "asilos"
u "hogares", en el área estatal), unidades psicogeriátricas
y centros u hogares de día. A excepción de dos hogares de día municipales,
destinados a ancianos indigentes autoválidos, no existe en la ciudad
otro emprendimiento de este tipo en el ámbito público o privado.
Esta última opción, al igual que la de los cuidadores domiciliarios
especializados en geriatría, contribuiría a la postergación de la
institucionalización total del anciano con menor grado de dependencia.
Ante una estructura de servicios deficitaria en alternativas intermedias
para el cuidado de los ancianos, la ILE es la única opción viable
para la familia.
Aca en este párrafo
el números de mujeres entrevestidas si no me equivoco se puede deducir
más adelante (12) no sería mejor ponerlo directamente. Quienes eran
las mujeres?, eran parientes? Los cuidaban en la casa? Esta un poco
confuso. Haber si entendimos bien: eran mujeres que antes de que
los ancianos se internaran los cuidaban en la casa. Si es correcto:
Entrevistas realizadas a (XX) mujeres familiares de ancianos residentes
en establecimientos de la ciudad que se habían desempeñado como
cuidadoras en el hogar del anciano, informan acerca de la percepción
negativa del geriátrico como institución y de la institucionalización
de los ancianos en los momentos previos a su internación. Sólo tres
entrevistados expresaron no haber tenido prejuicios hacia los geriátricos
antes de la internación, basándose en que sabían que "había
de todo". Los restantes manifestaron su rechazo inicial
a tomar la decisión de internación asociando el geriátrico con imágenes
tales como "depósito", "lugar de abandono"
y "antesala de la muerte" (en nueve entrevistadas),
o con expresiones como "para mí era un cuco", "antes
no tenía muy buena idea de lo que era" y "nunca me gustaron
los geriátricos". La evaluación de la calidad de la atención
en los establecimientos en los que residen sus familiares, a diferencia
de la percepción del geriátrico en general, varía desde evaluaciones
marcadamente negativas hasta evaluaciones muy favorables. Se han
obtenido tambien diferentes opininiones entre familiares de ancianos
residentes en un mismo geriátrico, diferencias que deben ser analizadas
teniendo en cuenta la particular y compleja situación en cada caso.
En una aproximación a dichas situaciónes puede afirmarse que el
tiempo de internación del anciano, su estado de salud psicofísica
en el momento del ingreso, la red de apoyo del familiar que cumplía
funciones de cuidador en el hogar y su nivel socioeconómico y cultural,
influyen en el tipo de evaluación que dicho familiar realiza de
la calidad de la atención en el establecimiento. El estudio conduce:
al análisis de los fines de la internación en un geriátrico desde
la perspectiva de los familiares del anciano, a la posibilidad de
emergencia del conflicto con el establecimiento si estos fines no
se ven satisfechos, y a diferentes respuestas a dicho conflicto
de los familiares y representantes del geriátrico.
El predominio entre
los residentes de establecimientos geriátricos de diversos grados
de deterioro cognitivo y demencias aumenta la importancia de la
capacitación en geriatría y el compromiso relacionado con el logro
del bienestar de los ancianos por parte de propietarios, profesionales
y personal de todos los niveles, así como de la participación familiar
en el cuidado de la salud de los ancianos.
Las entrevistadas que
señalan los déficits en la atención puntualizan la falta de capacitación
e insuficiencia del personal, la ausencia de infraestructura acorde
con las necesidades del usuario y el interés primordial en la rentabilidad
del servicio. La situación se traduce en maltrato por acción u omisión,
tanto para el anciano residente como para el familiar, enfrentado
a una elección entre pocas opciones de incierta calidad. El problema
de la internación deriva en cuestionamientos estrictamente éticos.
La posibilidad de realizar
reclamos sobre estas situaciones se ve obstaculizada por la asimetría
que se establece entre el usuario y el propietario o encargado del
servicio. Dicha asimetría es sustentada en parte por la imposibilidad
de las familias de recursos medios y medios-bajos de acceder a servicios
de mejor calidad, que se ofrecen en una reducida cantidad de establecimientos
a un precio inaccesible para la mayoría de la población. Otros factores,
como el debilitamiento de la red familiar y social, y factores organizacionales
como las decisiones sobre las rutinas cotidianas que se toman sin
intervención de los residentes ni de los familiares, contribuyen
a aumentar la asimetría en la relación familia- geriátrico.
Se eliminó Discusion
porque lo que viene más a adelante es más una propuesta de futuros
trabajos te parece bien?
En síntesis, los problemas
psicofísicos de los cuidadores de ancianos en el hogar, la responsabilización
de la familia como parte del contexto cultural en el cuidado de
los ancianos, la ausencia o insuficiencia de información, asesoramiento
y apoyo a la familia de un anciano dependiente y las características
de la población de residentes en geriátricos, justifican la pertinencia
de una investigación dirigida a familiares de residentes, y entre
ellos, a aquéllos que han tomado la decisión del ingreso a un geriátrico
del anciano con diferentes formas progresivas de declinación mental
que impedían su vida autónoma. La evaluación que los familiares
de ancianos dependientes realizan de la atención en geriátricos
es diversa, sugiriendo situaciones de maltrato por acción u omisión.
Los factores referidos al contexto de la institucionalización de
larga estadía señalan responsabilidades compartidas por diversos
actores sociales, ampliando el enfoque centrado en los cuidadores
familiares y el ámbito del geriátrico hacia la red social más amplia.
BIBLIOGRAFIA
Caballero A. (1998)
: Hacia una política integral de salud en Gerontología. "Vivir
en plenitud". Boletín de la Sociedad Argentina de Gerontología
y Geriatría . Año 12. Nº 52.
de los Reyes M. C.:
Geriátricos y maltrato en la vejez. Trabajo Libre Jornadas Municipales
acerca del Maltrato en la Tercera Edad. Mar del Plata, octubre
1998.
de los Reyes M.C, Roosé
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geriatrica, ponencia Terceras Jornadas Nacionales de Debate Interdiciplinario
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UBA, Buenos Aires
Firevicius M. H. (1988):
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Salvarezza L. (1998):
Fausto, Miguel Strogoff y los viejos. A propósito de la construcción
del imaginario social sobre la vejez, en Salvarezza L.(comp.): La
vejez.Una mirada gerontológica actual. Buenos Aires, Ed. Paidós.
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María
Cristina de los Reyes es Licenciada en Sociología,
Profesora regular de la cátedra Psicología Social de la
Facultad de Psicología y Profesora Titular interina Facultad
de Ciencias de la Salud y Servicio Social de la Universidad
Nacional de Mar del Plata. Directora Grupo Psicología
Social para la Prevención en Salud y Proyecto "Imagen
de la internación geriátrica y satisfacción con los servicios
brindados entre familiares de residentes"
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