Martes 21 de Noviembre de 2017 - Mar del Plata, Argentina
 11.21.17 
Última actualización en Lunes, 16 Noviembre 2015 12:29
Publicado el Jueves, 12 Noviembre 2015 08:47

Económicas lanzó la campaña Festejo Responsable



Esta mañana, en rueda de prensa, la Decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Mónica Biasone, presentó la campaña Festejo Responsable que se pondrá en marcha con los estudiantes de esta casa que aprueben el último examen de su carrera en diciembre de este año. Estuvo acompañada por María José López y Joaquín Testa, integrantes del Grupo de Investigación “Economía Ecológica” que dirige Marcela Bertoni.

La Facultad de Ciencias Económicas y Sociales  en conjunto con el Centro de Estudiantes lanzaron la campaña Festejo Responsable bajo el lema “Que tu egreso sea un festejo; no un derroche”. A través de esta iniciativa se busca concientizar a los estudiantes sobre la forma de celebrar el egreso. Para evitar que se desperdicie comida en una celebración, el graduado podrá canjear alimentos no perecederos por un kit de festejo que incluirá elementos de cotillón. Las donaciones recibidas serán donadas a comedores infantiles de nuestra ciudad.

Al respecto, la decana de la unidad académica manifestó: “Estamos muy contentos con esta iniciativa que fue aprobada por nuestro Consejo Académico y que hoy estamos presentando a nuestros estudiantes y a la comunidad en general para que todos se sumen a esta campaña que propone un festejo distinto basado en el respeto y en la responsabilidad. En Mar del Plata somos los primeros en llevar a cabo esta propuesta pero a nivel nacional ya se realiza en otras Casas de Altos Estudios como la Universidad Torcuato Di Tella, la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad Nacional de La Pampa y la Universidad del CEMA “.

“Es costumbre, que a los estudiantes universitarios que han aprobado su última materia, familiares y amigos los congratulen arrojándoles  huevos, harina, yerba, aceite y mezclas con todo tipo de alimentos en estado de descomposición.  En los últimos años, gradualmente, estos festejos han adquirido un mayor grado de violencia, tanto en las acciones físicas como por la utilización de elementos nocivos para la integridad de las personas, así como también mayores daños y degradación en las instalaciones y espacios públicos de las facultades”, informó Biasone.

Y agregó; “Por este motivo, nosotros lanzamos esta campaña proponiendo un cambio en la manera de celebrar la finalización de la carrera e invitamos al resto de las unidades académicas y de otras Casas de Altos Estudios a sumarse a esta iniciativa. Gracias a la colaboración de empresas como Tarjeta Naranja, Imágenes MdQ (Imágenes Colón e Imágenes Pueyrredon), Ideas Cotillón y Aerolom Ind. & Com. con su producto Rey Momo, hemos conseguido la donación de elementos de cotillón para que cada graduado de nuestra casa retire su kit de festejo y lo canjee por alimentos no perecederos que luego serán donados a un comedor infantil”.

 “La educación es un derecho y un bien público con gran poder transformador; por ello, es que la Universidad tiene la responsabilidad de apelar a educar en la celebración, en el aplauso, en la alegría que promueven los logros alcanzados; a la vez de educar para abandonar cualquier otro tipo de acto que no sea respetuoso de la convivencia social, la dignidad de las personas, el consumo responsable y el cuidado ambiental. Asimismo se hace necesario replantearse el hábito de desperdiciar alimentos en un mundo con inequidades sociales y recursos naturales finitos”, expresó Biasone.

Donar alimentos; contribuir al ahorro de agua; cuidar el espacio público y proteger la salud: los ejes de la campaña

Por su parte, la investigadora María José López brindó detalles sobre lo que implica el festejo de graduación de un estudiante: “Sabemos que es tradición arrojar comida a un recién graduado o tirar todo tipo de mezclas que sus amigos y familiares preparan para esa ocasión. A través de esta campaña estamos proponiendo un cambio cultural: donar alimentos; contribuir al ahorro de agua; cuidar el espacio público y proteger la salud del graduado y de quienes participan del festejo.”

“En un mundo y en un país donde hay pobreza y muchos niños mueren por desnutrición es inaceptable desperdiciar alimentos para un festejo. En Argentina según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación en el 2013 se registraron 891 muertes por desnutrición de los cuales el 8% fueron menores de 19 años”, indicó López.

Refiriéndose a datos puntuales de esta unidad académica, la investigadora señaló: “Solo en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, se reciben anualmente entre 150 y 200 alumnos y en las graduaciones se le arrojan, en promedio, 3 kilos de comida a cada alumno; esto significa que se tiran aproximadamente entre 450 y 600 kilos de comida al año. Tal desperdicio representa la cantidad de comida que podrían consumir durante 50 días treinta niños en un comedor comunitario. Entonces cambiar este hábito repercutiría en una conducta responsable para reducir el desperdicio de alimentos”.

Sobre la cantidad de agua potable que se utiliza para la limpieza de los espacios de los festejos, López explicó: “Según los cálculos de la empresa Aysa, (Agua y Saneamientos Argentinos S.A) una manguera abierta por media hora, gasta 570 litros. La cantidad de agua recomendada por la Organización de las Naciones Unidas es 50 litros por día por persona como mínimo de agua potable, a los cuales una de cada seis personas en el mundo no acceden. La limpieza del Hall de la Facultad cada vez que hay una graduación demanda aproximadamente como mínimo 1000 litros, que representan unos 2000 a 3000 litros de agua al año, la misma cantidad de agua que necesitarían 40/50 personas diariamente para cubrir sus necesidades básicas de agua segura y controlada”.

Por último, agregó: “Otro de los objetivos de esta campaña es cuidar el espacio público porque el festejo se realiza en lugares que son de encuentro entre personas, de relación entre vecinos de paso, y, por lo  tanto, espacios de convivencia. El mantenimiento de estos espacios es responsabilidad de toda la comunidad universitaria por ello se debe procurar evitar hacer actividades que los degraden y que puedan molestar o perjudicar a otros vecinos”.