Viernes 28 de Abril de 2017 - Mar del Plata, Argentina
 04.28.17 
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SECRETARIA DE BIENESTAR DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA

SECRETARIO:  CP/LA  Jorge Hernan Gomis

Secretaría - Despacho : Diag. Alberdi 2695  - This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

COMPRENSIÓN ACTUAL DE BIENESTAR UNIVERSITARIO
Podemos afirmar que hoy existe una comprensión bastante generalizada del bienestar universitario que lo liga a tres conceptos que son los tres grandes orientadores de su deber ser: calidad de vida, formación integral y comunidad educativa. A través de ellos podemos inferir que Las instituciones de educación superior deben adelantar programas de bienestar entendidos como el conjunto de actividades que se orientan al desarrollo físico, psicoafectivo, espiritual y social de todos sus integrantes.
El desarrollo, así entendido, incluye por un lado formación y por otro satisfacción de necesidades y además incluye la formación de comunidad ya que están solidariamente implicados todos los miembros de la comunidad educativa: estudiantes,docentes y personal administrativo. 
Expliquemos cada uno de estos elementos y las relaciones entre ellos.
El concepto de calidad de vida va ligado e incluye al de satisfacción de necesidades,el cual constituye la intencionalidad inicial,desde el punto de vista histórico, del bienestar universitario.
Éste surgió con el propósito de satisfacer las carencias básicas de los estudiantes en las universidades públicas, razón por la que desde un comienzo se entendió como la prestación de  servicios de residencias, comedores, atención médica y deporte. Si tenemos en cuenta la configuración de las áreas de trabajo del bienestar universitario en la mayoría de las instituciones, observamos que fundamentalmente responden a esta preocupación: salud y nutrición, deporte y recreación, cultura,promoción socioeconómica.
Si añadimos a ellas el área de desarrollo humano,encontramos ahí las áreas que deben ser tenidas en cuenta para la creación de un ambiente adecuado para la formación integral.
Pero con el concepto de desarrollo humano estamos ya situados en un marco de comprensión del ser humano y por tanto de su bienestar, más amplio, que incluye realidades de mayor proyección que la sola satisfacción de necesidades básicas.
El desarrollo de la persona humana incluye la realización de sus múltiples potencialidades en todas las dimensiones de su ser, como individuo y como sociedad, y se entiende en consecuencia como un desarrollo integral. Ello nos lanza al segundo de los conceptos orientadores del bienestar, que comentaremos enseguida. Pero antes, recordemos que la satisfacción de necesidades  es cualificada hoy por un concepto más preciso y exigente, que es el de calidad de vida. No cualquier forma de satisfacer necesidades conlleva un mejoramiento de la calidad de vida.
Cuando hablamos de desarrollo estamos suponiendo que existe una posibilidad de cambio y de mejoría no sólo en las condiciones de vida sino en el ser mismo al que nos estamos refiriendo, en este caso el ser humano. Es decir, damos por supuesto que existe la posibilidad de perfeccionamiento en el ser humano y que dicho perfeccionamiento no es el resultado automático o necesario del crecimiento biológico. De ahí que sea necesario un trabajo de preparación o construcción de ese desarrollo, que es a lo que denominamos formación, y que si el desarrollo pretendido lo concebimos como integral también ella deberá ser una formación integral. La formación integral ha sido propuesta como un objetivo principal de la educación superior, precisamente para evitar que la acción de ésta se reduzca a la sola formación, casi simple "habilitación", profesional.
La formación integral es, pues, tarea de toda institución de educación superior. Pero la conciencia de que en la práctica la labor académica, que es fundamentalmente docente, se concentra casi exclusivamente en la formación profesional, ha obligado a acudir a la instancia del bienestar universitario para hallar en ella el espacio a través del cual la institución podría hacerse cargo del deber de proveer a la actividad académica de un marco más amplio, que es el marco de la formación integral. Ésa parece ser la razón de que la intencionalidad del bienestar universitario haya ido girando desde la sola preocupación por atender a las necesidades hasta la preocupación más amplia y profunda de la formación integral.
El tercer concepto orientador del bienestar universitario, el de comunidad, va ligado al carácter mismo de toda institución de educación superior; ella es, antes que nada, una comunidad educativa.
Esto equivale a decir que toda su actividad es la actividad de una comunidad y que no podrá alcanzar sus objetivos, en particular el de la formación integral, mientras no logre fortalecer el sentido y los valores propios de la comunidad entre sus miembros. El sentido de comunidad se manifiesta primeramente en que se contempla el bienestar de todas las personas que integran la institución: estudiantes, docentes y personal administrativo.
El bienestar que se busca es para todos y es responsabilidad de todos.
En segundo lugar se manifiesta como orientador de la convivencia, que forma parte de la formación integral deseada. Sin relaciones armoniosas de convivencia resulta imposible pensar en una institución educativa como comunidad y resulta inviable cualquier labor de formación integral. En tercer lugar, el propósito de construir comunidad como objetivo del bienestar universitario viene planteado desde la misma proyección a la sociedad, que es elemento esencial de toda institución de educación superior.
La sociedad es una comunidad más amplia en la que todos sus miembros tienen una tarea y una responsabilidad, que es la de convivir en armonía. Construir comunidad se expresa como el aprendizaje permanente de la convivencia. Y la institución educativa es un lugar privilegiado para aprender a convivir y para extender a la sociedad ese aprendizaje.
El desarrollo que ha tenido la concepción del bienestar universitario, que esquematizamos a través de los tres conceptos anteriores y la diferente acentuación que recibe en una u otra institución hacen que podamos afirmar que estamos frente a una realidad histórica que se va construyendo a partir de la experiencia misma de las instituciones. El concepto de bienestar universitario y la realidad que encierra, es el resultado de la contrastación entre las diferentes experiencias y de la aceptación que van teniendo las propuestas hechas por instituciones y por expertos, a partir de diferentes concepciones de la persona humana, de la educación superior y de la sociedad.