LA INUNDACIÓN EN SANTA FE. ARGENTINA

 Ofelia Tujchneider  pichy@fich1.unl.edu.ar

Santa Fe de la Veracruz  se encuentra ubicada entre dos grandes ríos, el Paraná y el Salado. Ambos son ríos de llanura y periódicamente  se han registrado crecidas de diferentes magnitudes y, generalmente, no sincrónicas. El día 29 de abril de 2003 el río Salado inundó de modo violento prácticamente 1/4 del casco urbano de la ciudad.

 Más de 100.000 personas debieron huir precipitadamente de sus hogares, otras no lo lograron. Si bien la ciudad se encuentra emplazada en un área susceptible de ser afectada por inundaciones, una sumatoria de acciones, omisiones y fenómenos naturales generó la catástrofe. Largos períodos sin crecidas extraordinarias favorecieron la ocupación de parte del valle de inundación del río Salado, debido esto al bajo costo inmobiliario de los terrenos y la falta de normativa regulatoria del uso del suelo. Desde hace más de diez años ya no se miden las alturas y los caudales del río, al igual que en otras muchas cuencas de Argentina.

 En la década de los 90 se construyeron obras de defensa, uno de los tramos quedó inconcluso y por allí ingresó el agua  a modo de torrente y luego quedó ocupando la ciudad sin poder desagotar. Hubo mayor altura de agua dentro de la ciudad que en el valle del río.

Se debió apelar a la voladura con explosivos de parte de la defensa y de una avenida para permitir que el agua llegara a su valle, aguas debajo de la ciudad. Por muchos días carecimos de energía eléctrica casi  en totalidad. La estación transformadora se llenó de agua. El Hospital de Niños, construido en zona baja hace muy pocos años, muy moderno y con tecnología de punta, debió ser evacuado dramáticamente. Su planta baja se inundó totalmente.

No teníamos datos hidrológicos, ni programas de monitoreo, las obras de defensa estaban inconclusas pero aún así se asumió una situación de seguridad inexistente,  carecemos de regulaciones, control y planes de contingencia.

Sí tuvimos señales que no se supieron interpretar: caminos anegados y puentes destruidos aguas arriba, una semana de precipitaciones extraordinarias que seguían a un pico de crecida  del mes de marzo, información cualitativa del sistema de alerta de la Cuenca del Plata. La recurrencia de la crecida estaba calculada cuando se realizó el proyecto de obras de defensa, es 100 años. El caudal correspondiente es el que se registró. Además hay muchos estudios sobre la cuenca…

Al carecer de planes de contingencia para el desastre no se actuó de modo coherente y ordenado, la evacuación y autoevacuación  fue caótica. Escuelas, gimnasios y cuanto lugar se pudo encontrar disponible sirvieron de albergue a las personas. Por muchos días familias enteras estuvieron desencontradas. Pero la sociedad se organizó y colaboró de manera ejemplar, agrupaciones intermedias autoconvocadas  y aún particulares individualmente con sus vehículos y lanchas colaboraron.  El país todo envió ayuda, el mundo entero se conmovió.

 

Y… habría mucho más para contar, dejemos que este poema escrito por una persona afectada directamente y las imágenes que mostramos sirvan para tratar de comprender el drama, que no debería haber sucedido.

Roguemos poder aprender de la realidad y no repetir los mimos errores…..    

EMPEZAR DE NUEVO  ....

Yo le tenía miedo a la oscuridad,

Hasta que las noches se hicieron largas y sin luz.

Yo no resistía el frío fácilmente,

Hasta que aprendí a subsistir en ese estado.

Yo le tenía miedo a los muertos,

Hasta que tuve que dormir en el cementerio.

Más aún,  yo le tenía miedo al espanto,

Hasta que tuve que dormir en el crematorio.

Yo sentía rechazo por los rosarinos y por los porteños,

Hasta que me dieron abrigo y alimento.

yo sentía rechazo por los judíos,

Hasta que le dieron medicamentos a mis hijos.

Yo lucía vanidoso mi pullover nuevo,

Hasta que se lo di a un niño con hipotermia.

yo elegía cuidadosamente mi comida,

Hasta que tuve hambre.

Yo desconfiaba de la tez cobriza,

Hasta que un brazo fuerte me sacó del agua.

Yo creía haber visto muchas cosas,

Hasta que vi a mi pueblo deambulando sin rumbo por las calles.

Yo no quería al perro de mi vecino,

Hasta que aquella noche lo sentí llorar hasta ahogarse.

Yo no me acordaba de los ancianos,

Hasta que tuve que participar en los rescates.

Yo no sabía cocinar,

Hasta que tuve frente a mí una olla con arroz y niños con hambre.

Yo creía que mi casa era más importante que las otras,

Hasta que todas quedaron cubiertas por las aguas.

yo estaba orgulloso de mi nombre y apellido,

Hasta que todos nos transformamos en seres anónimos.

Yo casi no escuchaba radio,

Hasta que fue la que mantuvo viva mi energía.

yo criticaba a los bulliciosos estudiantes,

Hasta que de a cientos me tendieron sus manos solidarias.

Yo estaba bastante seguro de cómo serían mis próximos años,

Pero ahora ya no tanto.

Yo vivía en una comunidad con una clase política,

Pero ahora espero que se la haya llevado la corriente.

Yo no recordaba el nombre de todas las provincias,

Pero ahora las tengo a todas en mi corazón.

Yo no tenía buena memoria,

Tal vez por eso ahora no recuerde a todos,

Pero tendré igual lo que me queda de vida para agradecer a todos.

Yo no te conocía,

Ahora eres mi hermano.

Teníamos un río,

Ahora somos parte de él.

Es la mañana.

Ya salió el sol y no hace tanto frío.

Gracias a Dios.

Vamos a empezar de nuevo.

Un inundado, Santa Fe, Argentina,

Mayo 2, 2003