Palabras de bienvenida de la Decana Paula Meschini en el Seminario de Ingreso08/03/2018 

Estimadas/os Aspirantes – Estudiantes:


La comunidad académica de la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social, tiene el agrado de darles la bienvenida. Realmente nos da un gusto enorme tenerlos ahora aquí con nosotros y que empiecen a formar parte de nuestra comunidad académica.


Ahora son universitarios/as, con los mismos derechos y las mismas obligaciones que sus compañeros/as estudiantes de otras carreras y grados, que los profesores, trabajadores y directivos que los acompañaremos durante los próximos años.


Nuestra Facultad forma parte de estas Universidades Nacionales de gestión estatal, por ende pública, gratuita y laica, donde también se forman los mejores arquitectos, abogados e ingenieros, los mejores agrónomos, economistas y contadores, los mejores trabajadores sociales, enfermeros y terapistas ocupacionales así como la amplia gama de diferentes profesionales e investigadores que contribuyen a mejorar diariamente el país. Por eso, comprendemos a la Educación superior universitaria como un proceso a través del cual nos dotamos, apropiándonos, de cuerpos teóricos, de nuevas matrices conceptuales y metodologías que nos permiten interpelar , desde lo conceptual y desde la acción, la realidad social en el cual las Universidades Nacionales, como instituciones del Estado se insertan. La universidad y los profesionales que forma no se encuentran aislados ni distanciados de las transformaciones sociales, culturales, políticas y económicas que se dan a nivel nacional e internacional, son parte integrante y muchas veces motor de esas transformaciones.


Por ello, la Universidad Nacional y Pública de la que formamos parte, se ocupa en la construcción de capacidades individuales y sociales, en la integración y la transferencia de conocimientos a los diferentes sectores sociales y productivos y en el fortalecimiento de las instituciones sociales. Por ello, también, tiene que ser una parte activa en el diseño y construcción de políticas públicas, en la formación de opinión pública calificada y en la búsqueda de consensos en la perspectiva de una sociedad más justa y equitativa.


La formación académica, en especial de nuestra profesiones: enfermería, trabajo social y terapia ocupacional; todas ellas en el marco de las ciencias sociales y de la salud, supone efectuar una lectura crítica de la realidad, y una reinterpretación histórica de la misma que rescate sus contradicciones y transformaciones más importantes, que nos permita re pensar desde nuestro ámbito de inserción académica, el “para qué” la Universidad crea y reproduce conocimiento, y el “cómo“ de esa formación para alcanzar intelectuales críticos que a la hora de construir proyectos profesionales en Enfermería, Terapia Ocupacional y Trabajo Social puedan hacerlo en el marco proyectos societales más amplios así como también abonar a los debates y las acciones necesarias que llenen de contenido, de argumentos, la decisión de la sociedad Argentina, depositada en el Estado de solventar económicamente a través del pago de nuestros impuestos a la Universidad y a los “universitarios”.


Nuestra Universidad actual, es en parte heredera de la Reforma Universitaria, del Mayo Francés (cuyos aniversarios conmemoramos este año), pero también es heredera de las transformaciones ocurridas durante la instauración del neoliberalismo, en la Argentina, que incidió en las instituciones de la sociedad, modificando la relación de esta con el Estado y más específicamente con la Universidad.


Las políticas de ajuste estructural, que comenzaron en la década de los ochenta, a partir de la instauración de la dictadura y que impusieron el terrorismo de Estado, desarrollando un proyecto planificado, dirigido a destruir toda forma de participación popular poniendo en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas: políticas, sociales y sindicales, con el objetivo de someter a la población mediante el terror de Estado, profundizó también y como contracara del mismo proceso: el endeudamiento público, el endeudamiento externo y la des industralización nacional; instalando una cultura basada en la especulación y el miedo.


Este proyecto, que aparentemente se desarticula con la vuelta a la democracia, permaneció latente recuperando vitalidad a partir de la implementación, nuevamente en los últimos tres años, de políticas neoliberales de ajuste estructural, endeudamiento, flexibilización, privatizaciones y desregulación del aparato estatal.


Si bien desde la academia algunos cientistas sociales denunciaron y avizoraron el impacto material de la implementación de este tipo de políticas, menos aún fueron los que pudieron medir el impacto simbólico de las mismas, entendido como los valores e ideas que permitieron el desarrollo y la proliferación de esta ideología. Esta dimensión simbólica del neoliberalismo se refleja en la cosmovisión liberal, que instaura una forma de vida, que es representada asimismo como la única posible. La contracara de este proceso estuvo en la resistencia a la implementación hegemónica de este modelo desde las organizaciones del pueblo que a través de diferentes formas y momentos plantearon desde el campo de las ideas y de la militancia la construcción de una sociedad diferente.


En este sentido, nos encontramos en una Argentina, que aún y a pesar de los esfuerzos realizados en torno a la redistribución de la riqueza y la instauración de la justicia continúa sin poder encontrar los dispositivos, las políticas sociales y económicas, las instancias de debate y las disputas de sentido que instauren una sociedad más integrada y más justa


El ingreso a la Universidad, en el marco de lo expresado anteriormente, no debe ser entendido como un mero pasaje de un sistema a otro o reducido a cuestiones administrativas sino que debe ser comprendido como un hecho político.


Ayer como hoy no sostenemos como válido el argumento que la crisis en la universidad pública se deba a los excesos demagógicos del "populismo académico" y su traducción política: el ingreso irrestricto, porque este hecho político facilita la inclusión social y reduce la violencia simbólica a la que se encuentran sometidos muchos de nuestros jóvenes que por no tener el recurso monetario para tomar ha tomado una capacitación adicional en un instituto privado y/o los conocimientos previos necesarios para rendir un examen de ingreso -por otra parte, no provistos por el nivel educativo anterior- , no fueran "dignos" de pertenecer a la comunidad universitaria.


La potestad otorgada por el Estatuto que rige nuestra Universidad, establece el ingreso irrestricto, inclusivo, no eliminatorio posicionándonos de una manera activa respecto a la educación como derecho social y entendiendo a la misma como una de las herramientas principales que posee el Estado y la Sociedad para generar sociedades más democráticas, justas e igualitarias.


Para finalizar estas palabras, retomemos la pregunta: ¿De qué se trata entonces esto de ingresar a la universidad pública, gratuita y laica?


Se trata de continuar pensando cómo frente al individualismo, la meritocracia y el eficientismo, recuperamos el lugar de la universidad pública como espacio de producción de conocimiento crítico, con una clara perspectiva social y solidaria. La universidad constituye un espacio privilegiado para promover estos debates, es donde se debe pensar que lugar tiene la formación académica, es desde donde se habilita y certifica el conocimiento científico para ejercer el oficio de enfermeros, trabajadores sociales y terapistas ocupacionales en nuestro país y el mundo.


La formación académica de enfermeros/as, trabajadores/as sociales y terapistas ocupacionales, requiere apostar a la autonomía del pensamiento, a un pensamiento que no solo interprete la realidad sino que proponga y acompañe cambios sustantivos en la misma.


Diviértanse en estos próximos cinco años, porque la etapa estudiantil es una de las mejores en la vida, pero estudien, prepárense, porque aquí han venido a adquirir herramientas para poder desempeñarse mejor en la vida, conocimientos y competencias para competir en un mercado laboral cada vez más complejo, más exigente y más difícil.


La profesión que van a adquirir aquí con nosotros, ya sea de enfermeros/as, trabajadores/as sociales y terapistas ocupacionales, les permitirá también participar de manera productiva en el desarrollo de sus pueblos y comunidades, de su región y de este país, que tan necesitado está de proyectos sociales que promuevan el respeto a los derechos de los niños y las mujeres, al ambiente, que luchen contra la pobreza y el hambre y en especial contra todas las formas de violencia y opresión.


Estos son retos que compartimos y a los que invitamos a sumarse, hoy como estudiantes y próximamente como futuros profesionales. Mientras tanto, les reiteramos nuestra cordial bienvenida, les deseamos una grata y productiva estancia en nuestras aulas y nos ponemos a sus órdenes para acompañarlos durante su formación universitaria en la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social.


Por último, reafirmamos nuestro compromiso para trabajar en nuestra Facultad por una Universidad libre de violencia, machismo y patriarcado.


Lic. Paula Meschini


Decana